domingo, 4 de septiembre de 2011

RECUERDOS ESPECTRALES

Si en estos momentos tendría que haber en América un lugar más encantado, más lleno de actividad paranormal, de toneladas de sufrimiento, de agonía, de muerte y de desolación, no imagino que pueda encontrarse lejos de la Zona Cero... Ya no queda nada, hace demasiado tiempo que se retiraron los hierros retorcidos, que los neoyorquinos se pasaron días aspirando cemento y partes de cadáveres pulverizados por las explosiones... Tres mil personas, se dice pronto, perdieron la vida... y lo que muchos no comprendemos es que el número de víctimas mortales no se disparase... Quizás fuera por la hora del día... o porque los ángeles de la guardia (si creen en Dios, como ponen en sus preciados billetes de dólar, también creerán en los ángeles) hicieron miles de horas extra aquella mañana, para que muriera tan "poca" gente... De todas formas, oras seis mil personas resultaron heridas...

Los bomberos, los policías, los voluntarios, los cuerpos de rescate, se convirtieron todos ellos en héroes, por desgracia, al morir... Creo que nunca olvidaré aquella mañana: estaba pintando de blanco mi habitación, cuando me avisó mi madre: "un avión se ha estrellado contra las torres gemelas"... A partir de aquél momento, y durante toda la jornada, no hicimos otra cosa que buscar más información, sobre todo en las teles extranjeras... A la media hora, cuando se derrumbó la primera de las torres, como todos los que estábamos viendo la tele o escuchando la radio en aquél momento, el corazón del planeta se saltó un latido, al menos la parte que estaba enterada de la noticia... Pero todo empezó a las 08.46.30: el vuelo 11 de American se incrusta por completo en la Torre Norte del World Trade Center (WTC). Minutos después, a las 09.02.59: el vuelo 175 de United embiste la Torre Sur del World Trade Center. El suceso es cubierto en directo por diversas cámaras de televisión de medio mundo que enfocaban a las Torres Gemelas a causa de la densa humareda que surgía de la Torre Norte.


Yo estuve en Nueva York veinte años antes, y por supuesto, subimos a las torres, y al Empire State... y frente a moles tan colosales, pensé que jamás se podrían caer... Desde entonces, he leído algunos libros sobre el tema (me temo que la historia oficial, aunque las grabaciones y teorías sobre el uso de plasma termita no dejan de tener cierto atractivo), también he visto varias películas y reportajes ("United 93", "11-S"...), pero siempre me he preguntado lo que sintieron los muertos... o lo que pudieron decirnos...

"... en el fondo, lo peor no es la caída... Lo más duro es aquella primera vez, cuando escuchas el rugido de los motores del avión, porque aunque no lo sabes, lo sabes, que es un avión, y que se va a estrellar contra tu torre, la Norte, o la Sur, da igual... Cunde el pánico dentro de la oficina, el avión se ha incrustado en el armazón, unas diez plantas por encima, pero el combustible está empezando a caer por las escaleras de emergencia, por el hueco del ascensor... Dudas mucho que puedas salvarte, al menos, la primera vez... Luego, todas las demás, lo sabes con certeza... Es un poco la versión "gore" de "Atrapado en el pasado", de Bill Murray, pero sin su puto día de la marmota..."

"... no sabes lo que pasa, el avión ha cambiando el rumbo, no puedes hacer nada... se oyen voces en árabe, salmos del Corán, y tú lo entiendes, porque tú también eres musulmán, pero no un terrorista fanático como ellos... Tú solo aspiras a seguir trabajando, a seguir viviendo, en Nueva York..."

"... Estoy en el Hall de la Torre Norte... Intento escapar, como todo el mundo... Los cristales, al menos la mayor parte, se han roto por el primer impacto del avión... Todo el suelo está lleno de cristales... Algunas personas sangran, se arrastran, intentar ir a cualquier parte... Si te quedas callada, los oyes gritar... mientras caen... unos suenan más tiempo, otros menos... algunos de ellos rebotan en el suelo... otros en el techo del hall... son esos estampidos, los que estoy oyendo..."

"... siempre me llamó la atención la idea de la muerte, en abstracto, como un concepto filosófico... pero lo que no podía suponer es que mi muerte sería así: atrapado en un ascensor de la planta sesenta y tres, con dos perfectos desconocidos, que no hacen más que gritar, histéricos... Ya me han hartado, me levanto, y les doy una bofetada... Yo, una débil mujercita, soy la única capaz de poner orden en el caos, y hago que se callen... Luego, vienen los lloros, los tres nos abrazamos, esperando lo inevitable... Y lo inevitable llega pocos minutos después... Nuestros cuerpos se carbonizan... pero seguimos conscientes hasta el último momento..."

"... tenemos que subir, quedan supervivientes por debajo de la zona del impacto, es nuestra función, para eso nos hemos preparado tanto tiempo, para subir y salvar vidas... ¡Somos Bomberos de Nueva York, por el amor de Dios! ¡Y tenemos una función que cumplir: salvar vidas! Son más de veinte pisos corriendo, con las bombonas de oxígeno, que pesan cada una más de quince kilos...

"... no sé cuánto tiempo llevo bajando la escalera, con ese niño en brazos... Estoy mareado por la falta de oxígeno, por la prisa, hay muchísimo polvo en el aire, que se mezcla con el cemento, los gases de la moqueta... Oigo gritos de personas atrapadas en los ascensores, en las oficinas, pero tengo que seguir bajando: este niño herido es mi responsabilidad..."

"... ya no puedo más... me quedo aquí, en este lugar, debajo de la mesa, y cuando se pase toda esta locura, cuando el mundo vuelva a la normalidad, nos miraremos todos de nuevo a la cara, no sentiremos bien, reanudaremos nuestras vidas, y seguiremos adelante... El puto y genuino "American way of life"...

"... oigo un ruido extraño, levanto la vista de mi escritorio, y estoy viendo la cara de un piloto, de un árabe, en un avión que se viene encima de mí..."

"... no hay forma de salir, lo mejor es saltar, con un poco de suerte no llegas vivo al suelo... Voy a saltar..."

"... creo que ya estoy llegando a la planta baja, con el grupo de personas que he encontrado en la escalera... igual nos salvamos..."

A las 09:59:00 se cae la Torre Sur... A las 10:28:30 se derrumba la Torre Norte. No hay tiempo para hacer nada, ni para salvar a más personas... También perecieron 343 bomberos del departamento de bomberos de Nueva York , 23 policías del Departamento de Policía y 37 policías de la autoridad portuaria de Nueva York y Nueva Jersey...

De todo esto, han pasado ya muchos años, la teorías de la conspiración siguen vigentes, muchas personas no entienden cómo alguien como Osama Bin Laden, a quien algunos llamaban "el niño bonito de la CIA", se metiera en semejante problema, ordenando un ataque contra los Estados Unidos sin parangón desde Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, y en aquél ataque murieron menos de 2.500 soldados... Todavía son muchas las preguntas que permanecen en el aire, como por ejemplo el motivo por el cual las Torres se encontraban solamente a un veinte por ciento de su capacidad en el momento del atentado. También resultaron sospechosas las fluctuaciones en la cotización de empresas de valores tecnológicos el día antes del atentado, y la manera en que sirvió de pretexto para una guerra de liberación, motivada, como las últimas promovidas por los Estados Unidos, por el control de los recursos petrolíferos. Por supuesto, con la esperpéntica y poco creíble ejecución de Osama Bin Laden, y su sepultura en el océano "según el rito musulmán" no puede darse por terminada esta historia...

Es bien sabido que El Corán establece que todo musulmán debe ser sepultado en tierra, para que, de acuerdo a sus preceptos, “el polvo vuelva al polvo y la tierra a la tierra” habiéndose realizado previamente un ritual de purificación. Una oración dedicada a Alá debe marcar el comienzo y el final del austero ritual de la ablución, es decir, la purificación del cadáver (“gusul”). Estos rituales funerarios se basan en los códigos del Corán y de la Sunna, que son las enseñanzas que se conservan de la tradición oral sobre las acciones y dichos del profeta Mahoma. El ritual consiste que el cuerpo sea lavado, secado, y amortajado con una tela blanca y nueva (“takfín”). Se argumentaba que el sepelio marítimo, aceptado por El Corán solo en el caso de largos viajes por mar, el que no había sido posible encontrar un país árabe decidido a ofrecer sepultura al derrotado y fracasado terrorista... Ni las fotos, que Estados Unidos se niega a mostrar (igual necesitan otro Wiki leaks), ni las pruebas de ADN tienen ningún valor en ausencia del cuerpo. Quizás sea una mera cuestión de tiempo que "Bin Laden", o cualquier otra marioneta, reaparezca en cualquier país del mundo, clamando una vez más por la "yihad"...

Y, mientras tanto, los fantasmas de todas sus víctimas, tanto en el 11-S como en su país natal y en otros conflictos similares, no dejan de clamar venganza...

Aunque debemos recordar que un presidente americano sin credibilidad política ni financiera, con una situación económica exterior e interior desastrosa, fue el principal beneficiado, a cambio de un ridículo coste: menos de tres mil vidas humanas... y de paso pudo reforzar la situación de sus fuerzas armadas, instaurar un estado casi policial, y, por supuesto, ejercitar la censura en prensa, que era más necesaria que nunca...

Pero, seamos realistas, todo esto puede no ser otra cosa que mis teorías de la conspiración, agravadas por muy pocas horas de sueño...


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