Ciento noventa muertos, más de dos mil heridos: al menos, estos son los datos del recuento oficial de víctimas, de uno de los peores atentados terroristas de la historia de España... Con el 11-M, el país entero comprendió que, frente al terrorismo, no estamos a salvo en ninguna parte, ni siquiera en los medios de transporte...
Perdimos la inocencia, como medio mundo, el once de septiembre de 2001... Yo estaba pintando mi habitación de blanco aquella fatídica jornada, cuando mi madre me avisó de lo que sucedía en Nueva York... Con la angustia generada por saber que no se trataba de una película de catástrofes, que eran personas reales las que se precipitaban desde las alturas; que los dos aviones estaban tripulados y llenos de seres humanos; me quedé viendo la televisión, haciendo "zapping" de una cadena a otra, y escuchando la radio a la vez... Cuando cayeron las torres, el silencio llenó la casa... A lo largo del día, repitieron las imágenes hasta la nausea, surgieron miles de testimonios, se publicaron ediciones especiales de los principales periódicos (conservo algunas de ellas), Estados Unidos se sumió en la paranoia y el caos, y con él, la mitad del mundo... Y desembocó en una guerra... como todos recordamos... y en una escalada de precios...
Sin embargo, puestos a reflexionar sobre los beneficios colaterales de este atentado terrorista, empezaron a surgir numerosas "teorías de la conspiración", según las cuales hubo dos grandes beneficiarios: el presidente (y el gobierno) de los USA, y los grandes monopolios del petróleo. El presidente Bush estaba afrontando sus horas más bajas, con una importante pérdida de popularidad y demasiados escándalos económicos en su partido. Y las compañías de petróleo... nunca tienen suficientes beneficios, y si además surge la posibilidad de invadir un país con importantes reservas de crudo... Otro efecto colateral fue la desaparición de muchas empresas tecnológicas, algunas de las cuales estaban en precaria situación económica, y desaparecieron sin dejar rastro...
Todavía se sigue discutiendo sobre el número de aviones involucrados en los distintos atentados en Nueva York y en Washington... Pero una de las más discutidas en youtube es la del plasma termita: sin importar el impacto de los aviones en las dos torres, el tipo de explosión secuencial y en cascada que provocó el derrumbamiento solo podía producirse mediante un explosivo muy sofisticado de uso militar... y en las grabaciones se aprecian lo que parecen ser llamaradas en diversos puntos del edificio, ubicados por debajo de la zona del impacto... y segundos antes de la explosión definitiva...
Todavía no se conoce el número exacto de víctimas, pues los cadáveres resultaron incinerados y volatilizados por las explosiones y los derrumbamientos de las Torres Gemelas y de algunos edificios aledaños... Conociendo la zona, lo que más me sorprendió fue que las bajas resultasen tan pequeñas: esperaba una masacre mucho más grande, y lo mismo le ha pasado a mucha gente... En medio de una fuerte polémica, se han ido votando sucesivos proyectos para construir nuevos edificios, un monumento a las víctimas, en la "Zona Cero"... y siento curiosidad por conocer el resultado final...
En España, a pesar de nuestra dilatada y lamentable "experiencia" en el ámbito del terrorismo, nunca habíamos experimentado algo similar al 11-M. Ni, de hecho, ningún otro país de Europa... Todos conservamos nuestros recuerdos de aquél jueves de marzo... Yo iba de camino a Alcorcón, donde estaba dando clases en un instituto, y me impresionó aquella riada de ambulancias, circulando a toda velocidad por el carril contrario de la autopista... Era un reguero de luces... Llegué a mi clase de 1º de la ESO, teníamos tutoría, y luego francés... pero aquella mañana, no hicimos nada, salvo intentar tranquilizarnos un poco y, lo más importante, localizar a los padres y a los familiares que solían coger ese tren...
Alguien, posiblemente uno de los ordenanzas, había encendido la radio en la sala de profesores, las noticias llegaban con gran lentitud... Los peques estaban muy nerviosos, lloraban... Los móviles pasaban de mano en mano, a nadie le importaba la factura, y los primeros en ofrecer el nuestro fuimos los profesores... Se colapsaban las centralitas... Arreciaban los llantos, cada vez que no cogían en móvil... El miedo al silencio... La situación era muy complicada, no teníamos las suficientes noticias para tranquilizar a los niños... y a los no tan niños... Las madres y los padres vinieron lo antes posible a recoger a sus hijos... y nosotros nos fuimos a casa... Pasé la tarde escuchando la radio y viendo las noticias en la televisión... Lo que más me impresionaba era que, meses antes, yo estuve trabajando en el instituto de Santa Eugenia... por lo que conocía con total seguridad a profesores y alumnos entre los heridos... y casi siempre iba al trabajo en tren...
El viernes 12 de marzo tampoco lo puedo olvidar: ni los minutos de silencio que respetamos (más o menos) a mediodía... Ni, sobre todo, la enorme manifestación de la tarde... Esa muchedumbre silenciosa, millones de personas recorriendo las calles y las plazas, bajo la inclemente y gélida lluvia... Breves oleadas de aplausos nos llegan de la parte frontal, que posiblemente ha llegado a la Puerta del Sol... mientras que nosotros seguimos bajo el puente de Eduardo Dato... Por la noche, vemos las imágenes en el telediario, sintiéndonos orgullosos de haber participado en la manifestación, y hermanados con toda la gente que ha compartido con nosotros el frío y la lluvia...
Luego surgen también las teorías de la conspiración en España... Una de las más conocidas se deriva del axioma: "cuando has descartado todo lo demás, lo que te queda, por imposible que parezca, puede ser cierto"... En nuestro caso, se indicó que el efecto más directo del 11-M fue el vuelco en el resultado electoral del 13 de marzo. Antes de los atentados, la tendencia de voto era, según las encuestas, bastante favorable al PP, al mismo tiempo que la abstención se preveía bastante alta... Tras la masacre, y con todo el baile de cifras, de identidades, y sobre todo de autorías, el gobierno del Sr. Aznar perdió mucha credibilidad... y terminó perdiendo las elecciones... Solamente con la reducción del índice de abstención, entendiendo el voto como un síntoma de repulsa hacia el terrorismo, habría bastado para modificar los resultados... Y así fue...
Con el paso del tiempo, se han ido descubriendo más datos sobre los promotores del atentado en Madrid, sobre los intereses políticos y económicos que estaban en juego, se han contabilizado las víctimas, se han producido numerosas muestras de repulsa... Los días posteriores, en la estación de Atocha se crearon efímeros monumentos en recuerdos de los ausentes, miles de velas, de flores, se convirtieron en una muestra de unidad frente al terrorismo, de repulsa frente a la violencia...
Pero siguen quedando demasiadas verdades ocultas, demasiados aspectos oscuros por investigar, demasiadas incógnitas... Quizás sea necesario un nuevo "wikileaks" para enterarnos de la verdad oculta tras ambos atentados... aunque también es posible que no nos guste conocerla...
El viernes 12 de marzo tampoco lo puedo olvidar: ni los minutos de silencio que respetamos (más o menos) a mediodía... Ni, sobre todo, la enorme manifestación de la tarde... Esa muchedumbre silenciosa, millones de personas recorriendo las calles y las plazas, bajo la inclemente y gélida lluvia... Breves oleadas de aplausos nos llegan de la parte frontal, que posiblemente ha llegado a la Puerta del Sol... mientras que nosotros seguimos bajo el puente de Eduardo Dato... Por la noche, vemos las imágenes en el telediario, sintiéndonos orgullosos de haber participado en la manifestación, y hermanados con toda la gente que ha compartido con nosotros el frío y la lluvia...
Luego surgen también las teorías de la conspiración en España... Una de las más conocidas se deriva del axioma: "cuando has descartado todo lo demás, lo que te queda, por imposible que parezca, puede ser cierto"... En nuestro caso, se indicó que el efecto más directo del 11-M fue el vuelco en el resultado electoral del 13 de marzo. Antes de los atentados, la tendencia de voto era, según las encuestas, bastante favorable al PP, al mismo tiempo que la abstención se preveía bastante alta... Tras la masacre, y con todo el baile de cifras, de identidades, y sobre todo de autorías, el gobierno del Sr. Aznar perdió mucha credibilidad... y terminó perdiendo las elecciones... Solamente con la reducción del índice de abstención, entendiendo el voto como un síntoma de repulsa hacia el terrorismo, habría bastado para modificar los resultados... Y así fue...
Con el paso del tiempo, se han ido descubriendo más datos sobre los promotores del atentado en Madrid, sobre los intereses políticos y económicos que estaban en juego, se han contabilizado las víctimas, se han producido numerosas muestras de repulsa... Los días posteriores, en la estación de Atocha se crearon efímeros monumentos en recuerdos de los ausentes, miles de velas, de flores, se convirtieron en una muestra de unidad frente al terrorismo, de repulsa frente a la violencia...
Pero siguen quedando demasiadas verdades ocultas, demasiados aspectos oscuros por investigar, demasiadas incógnitas... Quizás sea necesario un nuevo "wikileaks" para enterarnos de la verdad oculta tras ambos atentados... aunque también es posible que no nos guste conocerla...


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